Agave

La planta, Agave Americana, pertenece a la familia de las Agaváceas.

Comúnmente conocida como, Pita, Agave Azul, Maguey, Cabuya, Fique o Mezcal .

Es un género de plantas monocotiledoneas, generalmente suculentas.

Pertenece a la familia Agaváceas, a las que da nombre.

Los Agaves representan un grupo de plantas suculentas originadas en la América tropical y subtropical, incluyendo la zona del Caribe.

Su distribución abarca del sur de los Estados Unidos  hasta Colombia y Venezuela.

Las tierras altas de Mesoamérica parecen ser el núcleo original de los Agaves cultivados.

En España, Agave americana es citada en las cartas de Juan de Castañeda, siglo XVI, al igual.

En el siglo XIX eran conocidas numerosas especies del género.

Agave, Pita, cactus y suculentas

Se estima que generó una enorme diversidad de especies, superando las 300.

Cómo es el Agave

La Pita, morfológicamente,  posee en general hojas alargadas dispuestas en espiral, sobre un corto y a menudo invisible tallo, formando una roseta.

Esta morfología es una adaptación destinada a captar agua por las hojas, que es transportada a la zona radical.

Las hojas en general son duras, o al menos rígidas y muy fibrosas.

Numerosas especies poseen dientes marginales prominentes y en la mayoría, existe una espina terminal rígida.

El número de hojas por roseta puede variar de 20 a 200, dependiendo de la especie.

Las hojas son gruesas y suculentas y en ellas poseen células especializadas para el almacenamiento de agua.

La mayoría poseen una cutícula dura, una adaptación para prevenir la pérdida de agua en zonas desérticas.

La espina terminal puede ser alargada o corta, recta, curvada o cilíndrica, con o sin excavación basal, pero en la mayoría de los casos punzante.

El color varía de verde brillante a gris-azulado intenso.

Las hojas en general son glabras y cuentan con fibras alargadas en toda su longitud, siendo este carácter importante en algunas especies, utilizadas ambas para la producción de fibras.

Las hojas viven durante mucho tiempo, de 12 a 15 años, a menudo durante el ciclo completo del individuo.

Algunas especies forman numerosas rosetas, mientras otras solamente producen una o dos.

Las raíces son fibrosas, con crecimiento radial.

Las más viejas son gruesas, mientras las jóvenes son finas y muy ramificadas, lo que supone una adaptación para la captación de agua en zonas desérticas.

Como son las flores del Agave.

Las flores cuentas con 6 tépalos, en general de color amarillo o dorado, pero también blanco y rojo.

Las inflorescencias son, en general espectaculares, variando de 1,8 m hasta más de 12 m de longitud.

La mayoría de las especies desarrollan gran cantidad de hijuelos basales alrededor de la roseta original, formando espesas colonias que van desarrollándose y fructificando.

La roseta muere cuando se completa la floración . Las semillas son negras, aplanadas y numerosas.

Cómo es el hábitat de la Pita.

Los Agaves necesitan un clima semi seco y cálido, con temperaturas promedio de 22º C, generalmente a una altitud entre 1500m a 2000m.

Los suelos para un crecimiento óptimo serán, arcillosos y permeables y de origen preferentemente volcánico.

Es muy importante la exposición al sol, requieren mucha luz solar,  con 300 días de  insolación al año.

Le sirven incluso, los terrenos abandonados en los bordes de la carreteras, dónde se pueden ver con facilidad.

Usos del Agave Azul.

Esta planta tiene gran variedad de usos, aunque su uso actualmente es mayormente ornamental, en parques y jardines.

Ya para los aztecas, el Agave Azul o Pita era vital para su vida diaria, ya que la usaban para comer, beber, vestirse puesto que de ella extraían fibras para la confección de ropa y como material para escribir.

El Agave es una planta comestible siendo las hojas, las flores, los tallos y la savia las partes, aptas para consumo humano.

De esta planta se obtiene la bebida alcohólica,  el famoso “Tequila”, una de las bebidas más tradicionales de México.

La savia, es utilizada comúnmente como un extracto dulce, a la cual generalmente se le llama como jarabe de agave, néctar de agave, miel de agave o sirope de agave.

El Agave tiene además, propiedades medicinales, como desinfectante, antisépticas, laxantes, diuréticas y como depurativo.

Uno de los beneficios del Agave,  es ser un sustituto del azúcar, sobre todo en pacientes diabéticos, principalmente por su bajo índice glucémico.

Es decir no causa un aumento tan drástico de los índices de glucosa tal y como lo provoca el azúcar común, además de esto cabe destacar que es un producto 100% natural y orgánico.

También contiene altas cantidades de fructosa, la cual se potencia con los minerales que posee entre los que incluimos al hierro, calcio, potasio, magnesio.

El sirope de Agave se caracteriza por su potente poder endulzante, el doble que el azúcar común, gracias a su composición principalmente fructosa en un 70% y glucosa en un 25% poseyendo más calorías que el azúcar común.

Agave, Pita, cactus y suculentas

Cómo reproducir el Agave o Pita

Desde un punto de vista hortícola se reproducen por semillas, esquejes, esquejes foliares y división de plantas maduras.

El modo más común de reproducción es por rosetas o brotes rizomatosos naciendo de la planta parental.

Un segundo método, menos común de propagación es la producción vegetativa de bulbillos.

La edad óptima de reproducción es entre los 3 y los 5 años, anualmente puede producir entre uno y dos hijuelos, los cuales, una vez separados, se deben plantar, cubriendo un 75 % de su volumen con el sustrato.

Su crecimiento es muy lento y tarda de 8 a 10 años en alcanzar la madurez.

La floración se produce una sola vez, emite un largo tallo de casi 10 m de altura (puede ser ramificado) que nace del centro de la roseta, con numerosos grupos de pequeñas flores tubulares.

La planta muere tras desarrollar el fruto, pero por lo general produce retoños en su base.

Advertencia.

No obstante, el consumo en exceso de jarabe de Agave, puede ser perjudicial para nuestro organismo.

Con tanta cantidad de fructosa (un 85% de la miel de Agave), el hígado puede sobrecargarse, transformando la fructosa en grasa.

Puede por tanto aumentando la cantidad de triglicéridos en la sangre.

Además, corremos el riesgo de sufrir la enfermedad del hígado graso.

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